Parque Nacional TALAMPYA - La Rioja Argentina

Nacionales 05 de septiembre Por
El Parque Nacional Talampaya está ubicado sobre el centro oeste de la provincia de La Rioja, en proximidad (60 km) de Villa Unión y fue creado el 11 de junio de 1997, por ley 24.846. Posee una superficie de 215.000 hectáreas pertenecientes a la ecorregión Monte de Sierras y Bolsones.
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En el kilómetro 148 de la ruta nacional 76 se encuentra el ingreso al área de servicios del parque nacional Tampaya. Allí se encuentran las oficinas administrativas y desde allí parten las excursiones que llegan hasta lo más profundo del cañón y nos van mostrando a su paso todo lo que a él se refiere.

En la entrada, además de una feria artesanal y un restaurante-confitería con sus respectivos sanitarios, hay un camping que brinda hospedaje a distintos grupos que eligen el parque para realizar excursiones durante varios días por los distintos senderos que nos propone.

“Talampaya” significa “río seco del tala”: el nombre con el que los pueblos originarios bautizaron la zona da cuenta clara de que estos ríos permanecen secos durante gran parte del año y que solo se vuelven ríos cuando llueve, lo cual ocurre muy poco. Por eso, se los usa como caminos para llegar de un sitio a otro.

Cuesta creer que por allí hace millones de años transitaron los primeros dinosaurios: en el parque se descubrió el Lagosuchus Talampayensis, uno de los más antiguos del planeta.

Mientras nos dirigimos a la Ciudad Perdida, allá a lo lejos divisamos una formación rojiza que se conoce popularmente como Los Chapares y que forma parte de la cuenca del Ischigualasto, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Tal como lo describió Borges: “al pie de la montaña se dilataba sin rumor un arroyo impuro, entorpecido por escombros y arena; en la margen opuesta resplandecía la Ciudad de los Inmortales”.

Sorprendidos por el inesperado descubrimiento, nos ubicamos en un mirador natural para observar el panorama desde el borde del cráter, que en verdad es una gigantesca depresión formada por los movimientos tectónicos que llevaron el terreno hacia abajo.

En su centro, la Ciudad Perdida tiene una formación basáltica de color oscuro que forma una pirámide casi perfecta llamada Mogote Negro.

Una vez deambulando por los interiores de la misteriosa Ciudad Perdida, recorrimos sus entrañas por una serie de senderos naturales que son los cursos secos de las caprichosas corrientes de agua que se forman en el interior de este cráter en épocas de lluvia. A pesar de su corta existencia, los cursos de agua van cambiando periódicamente la forma del laberinto y esculpen extrañas formas dignas de un calidoscopio.

El principal atractivo es el Cañón de Talampaya -‘tallado’ sobre el escenario de la Sierra de los Tartajos-, luce unos 3 km de extensión y paredones que llegan a los 150 metros de altura. Aquí se observan curiosas figuras esculpidas por el agua y el viento a lo largo de los siglos. Entre ellas: la Chimenea, el Monje (de 53 metros de alto, está cerquita de El Tablero de Ajedrez), el Ascensor, los Cajones y la Catedral (un paredón rocoso de 120 metros de alto, cierra el recorrido ciclístico que transita el Cañón). Igualmente interesantes son los circuitos alternativos: Ciudad Perdida y Arco Iris, programas que se recorren durante 5 a 6 horas por lechos de ríos secos, dunas rojizas y pampas de arena pobladas de guanacos.

Jorge Mochi

Periodista virtual